jueves 15 de mayo de 2008

NOVOTEL GIRONA (GIRONA)



NOVOTEL GIRONA (****)
Autopista AP7 Salida 8
17457 Riudellots de la Selva (Girona)
Telf: 972.477.100
Fax: 972.477.296

H0503@accor.com
www.novotel.com

Habitación: 208
Fecha de Entrada: 13/05/2008
Tarifa: 90€ (Alojamiento y Desayuno)

A escasos 300 metros de la salida de la autopista AP7, junto al aeropuerto de Girona, y a 10 km del centro de la ciudad, la cadena Novotel gestiona desde hace años este hotel pensado para el viajero que necesita hacer noche cerca de la frontera francesa. Quizá todo está demasiado pensado en el cliente de una noche, pero eso no es excusa para que el trato al cliente sea simplemente penoso.

Totalmente vallado y apartado de la autopista por un espeso bosque de pinos y una alambrada que se sortea mediante una puerta corredera, encontramos un edificio de dos plantas con un parking delante de la entrada y un bonito jardín con terraza y piscina más que recomendable.

La recepción está renovada. Al gusto actual. Líneas rectas, colores chillones sobre fondos blancos, y sobre todo enorme luminosidad de la gran cristalera que atraviesa desde el jardín el comedor, la cafetería y el lobby. El trato en recepción no es frío. Es gélido. Entre los dos empleados se lían a hablar en francés mientras esperamos casi 8 minutos de reloj a que recopilen todos nuestros datos, recojan el bono de la agencia, nos pidan inexplicable e injustamente una tarjeta de crédito "como garantía" (oiga mire, que son demasiadas noches en su cadena para que sigan desconfiando de mí ¿no?)

Al final nos entregan las llaves tarjeta de las habitaciones. Están en la segunda planta y sorprendentemente no hay ascensor, con lo que hay que cargar con las maletas escaleras arriba... El pasillo es el típico de un novotel. Paredes blancas, puertas oscuras y moqueta entre gris y morada.

Una vez abierta la puerta de la habitación encontramos un estrecho pasillo con el armario empotrado a la derecha y dos puertas a la izquierda. En una de ellas el inodoro. En la otra, el resto del baño. A continuación entramos en la ámplia estancia de la habitación. Tanto la cama como el sofá siguen los estándares de la cadena.

La estancia es amplia y luminosa, con una ventana al jardín, la piscina y al fondo la autopista. Moqueta en tonos grises bastante nueva. La cama es confortable, con un edredón nórdico muy agradable y un enorme surtido de almohadas, cojines... Las mesillas son súmamente pequeñas, apenas una madera de 10x10 cm. Sobre la mesilla una encuesta de opinión del cliente ya rellena por un huesped de hace dos meses!. De las dos lámparas de noche, ancladas al cabecero una no funciona y la otra emite una luz demasiado ténue. A la cama hay que entrar por los pies, porque es imposible acceder por el lateral, ya que la distancia que la separa de la pared no supera los 15 cm, y la que lo separa del sofá no llegará a 10.

La mesa de trabajo es de las antiguas de la cadena. Enorme, amplísima y larguísima. Empieza con el maletero, le sigue una cajonera, y termina en el minibar y la televisión de plasma. Hay un enchufe para el portátil o el móvil (en las mesillas no hay) pero el wifi es de pago. A pesar de ello la señal es súmamente debil e incluso inexistente algunas veces. Sobre la mesa está el único teléfono de la habitación, por lo que si suena cuando uno está en la cama, ha de levantarse.

Techo y paredes repintados, pero destrozados. Se notan los antiguos cuadros, una enorme brecha corregida con un poco de escayola que va desde el suelo hasta la mitad del techo... Penoso para un hotel de su categoría y que se vende como "recién renovado".

El baño está separado. El inodoro, en una estancia pequeña tras una puerta viejísima y un suelo de madera bastante pisado. Paredes en mal estado. El papel higiénico es sencillamente deplorable. En la otra estancia encontramos lo que sería el baño. Un lavabo con un enorme espejo y una ducha. Suelo blanco con restos de escapes de las tuberías, griferías antiquísimas, gel, champú, una pastilla de jabón y gorro de ducha son todas las amenities que ofrece un cuatro estrellas. Las baldosas de la pared estan rajadas y rotas en su mayor parte y presentan un color amarillento bastante antiguo, por no hablar de la barra que sostiene la cortina de la bañera.

El lavabo no cuela el agua. 0. Nada. Pido cambio de habitación (de la 212), pero en la nueva (la 208) ocurre lo mismo o peor, con lo que el afeitado, lavado de manos, cara y dientes debe hacerse contrareloj. En la ducha ocurre más de lo mismo. Pero aquí casi no nos da tiempo a terminar nuestra ducha sin que el agua haya rebosado el límite de la bañera.

Las toallas son pequeñas, viejísimas y con un decrépito color antiguo amarillento. Menos mal que presión y temperaturas son adecuadas.

El desayuno de la mañana es un timo. 15€ por un buffet escasísimo en dulce (apenas unos croisants, y unos bollitos rellenos de chocolate) y carente de platos calientes (sólo bacon y chorizo...¡sin huevos!). Para colmo tenemos que aguantar una camarera que te asalta en mitad de tu selección para que le firmes si o si un papel como que has desayunado.

Si la llegada en recepción fue fría, la salida fue simplemente penosa. ¿Algo de minibar?. Ni interesarse por el cambio de habitación, ni por el descanso...

Calidad/precio: 3
Servicio: 2
Habitación: 4
Baño: 2
Estado de conservación: 3.5
Valoración general: 3

domingo 11 de mayo de 2008

HOTEL PALACIO DE AIETE (SAN SEBASTIAN - GUIPUZCOA)



HOTEL PALACIO DE AIETE (****)
Goiko Galtzara-Berri nº 27
20009 San Sebastián (Guipúzcoa)
Telf: 943.210.071
Fax: 943.214.321

info@hotelpalaciodeaiete.com
www.hotelpalaciodeaiete.com

Habitación: 123
Fecha de Entrada: 9/05/2008
Tarifa: ?

Excelentemente bien indicado desde la entrada a la ciudad y situado en una de las zonas residenciales de San Sebastián, algo alejado del centro, encontramos este hotel con espectaculares vistas a la campiña y los montes que circundan la ciudad guipuzcoana.

Una zona para aparcar delante de la puerta asegura bajar las maletas y situarse en la puerta del hotel en pocos segundos para evitar la común e incesante lluvia donostiarra. En la puerta como elemento decorativo una moto antigua y enseguida accedemos al mostrador de recepción, protegido por unos cordones. El trato en la recepción es correcto y educado pero hay que rellenar todos los datos de ambos viajeros y firmar unos cuantos papeles. Aburrido, como siempre.

El ascensor nos sitúa rápidamente en los pasillos de las habitaciones. Súmamente oscuros hasta que has entrado un poco dentro y se activan los detectores de luz. Entonces descubrimos pasillos anchos, de moqueta clara y maderas claras en las puertas. Una vez introducida la tarjeta accedemos a la amplia habitación. Un pasillo ancho y de suelo de madera con la puerta del baño a la derecha, y unos pasos más allá el gran dormitorio. Espacio más que suficiente. Dos mesillas, una cama enorme, armario empotrado con puertas correderas (y un paraguas a disposición del cliente mientras esté alojado), escritorio, plasma, minibar, maletero, espejo y un gran ventanal hasta el suelo que deja entrar la escasa luz de la ciudad.

La cama resulta confortable. Colchón agradable y cuatro almohadas de distinta dureza. La enorme anchura de la misma viene producida por la unión de dos colchones normales con una cremallera. Aunque esta se nota, el apaño es de lo mejorcito que hemos visto. Destaca la suavidad de las sábanas. El Aire Acondicionado no sirve de mucho porque la tarde pide calor, pero está programado para frío... y no hay manera de cambiarlo. En cualquier caso su sonido es excesivamente fuerte como para poder dormir con él.

Pero lo que nos quita el sueño es que el foscurit sea más corto que la ventana, que los cristales de la misma sean súmamente finos lo que lleva a escuchar todos los coches -menos mal que son pocos- que pasan por la avenida y sobre todo las paredes de papel, impropias de un hotel de esta categoría. Absolutamente impropias. Cuando por la mañana entra el servicio de habitaciones en la habitación contigua, parece que han entrado en la propia. Amén de escuchar conversaciones, gemidos, móviles... de todo el vecindario.

El juego de luces es óptimo, aunque faltan luces para la lectura en la cama. Sobre las mesillas dos botellas de agua mineral como obsequio y dos manzanas sabrosas que invitan a la merienda. Sobre las mesillas, enchufes para el móvil.

La mesa de trabajo es adecuada de tamaño pero resulta difícil enchufar el portátil, e imposible conectarse a internet. Hay wifi abierto y gratuito pero este no funciona. Tampoco hay opción de enchufarse con cable. Algún problema debe haber en el servidor o en el router general. Un plasma de última generación con internet, pelis, radio... se sitúa junto a la ventana sobre el surtidísimo minibar.

El baño resulta algo anticuado. Colores y formas pasadas de moda. Mármol marrón clarito, sanitarios algo pequeños y demasiado simples, amenities bien presentadas de alta calidad y con un surtido amplísimo. Dos albornoces a disposición del cliente, cosa que nos recuerdan con una pegatina lamentablemente adherida a la espalda de la prenda.

Potencia y temperatura adecuadas en la ducha, pero el enganche de la ducha en la pared está arrancado con lo que es imposible ducharse sin mantener la alcachofa en la mano. La mampara de cristal es correcta, pero no debe parar bien todo el agua porque tras la ducha, el suelo del baño se presenta absolutamente inundado.

Por la mañana, es mejor saltarse el desayuno. Mesas sin limpiar, una copa de zumo, un plato mal presentado con un poco de embutido, otro con panes tostado y bollería penosa regados con un terrible café.

Menos mal que la salida en recepción es rápida, agradable y cordial.

Calidad/precio:
Servicio: 6.5
Habitación: 5
Baño: 5.5
Estado de conservación: 6.5
Valoración general: 5.5

viernes 9 de mayo de 2008

HOTEL LA PRINCESA (ALCORCON - MADRID)



HOTEL LA PRINCESA (***)
Ctra. M-506 Km.9
28922 Alcorcón (Madrid)
Telf: 916.476.072
Fax: 916.475.467

hotel@laprincesa.com
www.laprincesa.com

Habitación: 143
Fecha de Entrada: 8/05/2008
Tarifa: 77€ (Alojamiento y Desayuno)

Situado entre Móstoles y Alcorcón, junto a la M50 el Hotel La Princesa es uno de esos hoteles preparados para pasar la noche cerca de alguna zona de negocios. No podemos esperar grandes lujos, pero si confort a precio moderado.

El edificio se presenta soso con un parking alrededor, delante mismo de las grandes vías de circunvalación de Madrid. La recepción es ámplia y muy luminosa con critaleras a ambos lados del edificio. Nos atienden con cordialidad, amabilidad y sorprendente rapidez en un mostrador larguísimo pero algo desordenado.

Junto a los ascensores una fuente de agua para beber y una máquina de vending de productos de primera necesidad (sandwiches, potitos, aspirinas) nos hacen presiagar algo chungo escaleras arriba, pero no.

Los pasillos son ciertamente horteras. Predominan los colores miel y marrón y las luces amarillentas. En la habitación 123 hay una placa dorada en el exterior que recuerda que en aquella suite se alojaron el Príncipe Felipe y Doña Letizia.

Tras la puerta de la habitación, suelo de madera oscura, luces mortecinas y un espacio de entrada con un enorme armario ropero con puertas de espejo y la puerta del baño. En el dormitorio dos camas, mesillas, una mesa de trabajo, minibar y televisión y un sillón junto a la ventana.

Las camas son confortables, aunque algo estrechas. Las colchas ocres tienen restos de quemazos provocados posiblemente por algún cigarro de algún descuidado cliente. Las sábanas resultan algo ásperas y las lámparas de lsa mesillas de noche ayudan poco a la lectura. En ambas mesillas hay enchufes para cargar el móvil.

El escritorio es amplio, con una lámpara y una ancha y vieja televisión. Wifi gratuito en todo el hotel y conexión para el cable y para la luz delante del escritorio.

La insonorización deja algo que desear, especialmente porque la manivela de la ventana anda algo suelta, y así pronto por la mañana se escuchan los coches que van hacia Madrid y pasan por delante del hotel. No se escuchan sonidos por los pasillos, pero si los del Aire Acondicionado cuyos interruptores están rotos.

El baño es completo pero su color miel resulta como poco hortera. Lavabo, inodoro, bidet y bañera. Toallas suficientes, grandes y agradables. Amenities muy completas: set dental, set de afeitado, peine, gel y champú. El jabón de manos se dispensa mediante un artilugio de estos metálicos más propio de un baño de restaurante. En la bañera, en la bandeja en la que encontramos la esponja y los botes de gel y champú encontramos también un viejo bote de champú del cliente anterior que la camarera olvidó retirar. La presión del agua y la temperatura son correctas.

Por la mañana, tras atravesar unos sosos e insulsos salones repletos de fotos de clientes famosos del hotel se puede disfrutar de un insulso buffet, con un buen surtido, pero escasa calidad tanto en la materia prima como en la cocina. Del todo infame resulta el café que se sirve desde un termo.

La recepción de la mañana resulta gélida desde la llamada despertador. En el cara a cara el trámite se resuelve con distancia, frialdad y lentitud.

Calidad/precio: 6
Servicio: 5.5
Habitación: 7
Baño: 7
Estado de conservación: 7
Valoración general: 7

miércoles 7 de mayo de 2008

TRYP AZAFATA (VALENCIA)



TRYP AZAFATA (****)
Autopista Aeropuerto Manises, 15
46940 Manises (Valencia)
Telf: 961.546.100
Fax: 961.532.019

tryp.azafata@solmelia.com
www.solmelia.com

Habitación: 127
Fecha de Entrada: 7/05/2008
Tarifa: 120€ (Alojamiento y Desayuno)

A tan sólo 100 metros del aeropuerto de Manises, la cadena Tryp ha renovado por completo las caducas instalaciones del Hotel Azafata pensando especialmente en el viajero de negocios de una noche que necesita dormir cerca del aeropuerto de Valencia.

La entrada está muy muy pegada a la misma Autovía del Aeropuerto. La puerta corredera no se abre hasta que uno está con la nariz pegada a la misma. Un techo muy bajo y cuatro escalones hacia abajo nos reciben en un hall donde se mezclan muebles de diseño moderno con mármoles viejos, columnas horteras...

El mostrador de recepción es tan grande como escasamente atendido. Hay un lío más que interesante de tipos de habitaciones: Si quiere cama grande tiene que ser habitación de fumador, si no, premium. Si quiere internet en la habitación debe ser especial, y entonces vale 10 euros... como para pensar estoy yo a esa hora de la noche... después de que haya apuntado en el ordenador hasta el nombre del fotógrafo que me hizo la foto del DNI. Trato cordial pero terriblemente tedioso y protocolario.

Desde él accedemos a los pasillos con las habitaciones situados en la planta baja. Tonos claros, moquetas pastel, luces indirectas... Todo muy acogedor. Con la tarjeta electrónica accedemos a la habitación. Madera clara en el suelo, puntos de luz indirecta, madera en puertas, armarios y pasillos, cristales traslúcidos. Tonos pastel y suaves para favorecer el descanso.

Tras la puerta encontramos un recibidor con el armario al que le faltan baldas (sólo dispone de perchero y una balda alta ocupada por las mantas de repuesto), un espejo, la puerta del baño que se extiende al resto de la pared en un mosaico de madera y cristal y todos los interruptores de la luz de la habitación. El pasillo se separa del dormitorio con una puerta de madera corredera.

Madera en el suelo, paredes blancas, luces puntuales, escritorio de cristal con una confortábilisima silla y una lámpara de trabajo fantástica, cama grande enmarcada entre dos mesillas y con un cabecero de madera que se ilumina por detrás. Frente a la cama un plasma colgado de la pared. Un sofá para lectura, un maletero plegable y un armario con repisas, cajones, el minibar (de pago) y la cajafuerte.

El escritorio es ideal para el trabajo. Situado junto a la ventana, que sólo se abre de forma oscilobatiente y que oculta la visión de la piscina con unos cristales opacos. Cortinas, foscurit y visillos impiden que la luz pase al interior de la habitación. Frente a la mesa, un enchufe para la luz del portátil y una conexión a internet con cable gratuita (el wifi si es de pago).

La cama amplia, con luces de lectura no dirigibles, pero potentes, colchón y almohadas confortabilísimas aunque las sábanas resultan algo ásperas y la textura del pie de cama es especialmente áspera. Por la cama el descanso está asegurado. También por la oscuridad total, que se consigue perfectamente y por el bien hacer del Aire Acondicionado que se activa automática y silenciosamente cuando la temperatura de la habitación sobrepasa la seleccionada.

En las zonas más altas del armario se acumula algo de polvo, al igual que en algunos rincones de la habitación.

El baño es amplísimo. La puerta roza en el suelo al abrirse y no puede cerrarse del todo. Varios juegos de luz permiten tener la máxima luminosidad, o un ambiente más íntimo. El lavabo, cuadrado no desagua bien, aunque la temperatura y la presión son buenas. Un frasco de jabón de manos Dove se ofrece anclado a la pared, igual que el champú de la ducha. En una caja de plástico se presentan set de afeitado, set dental y un gorro de ducha de una edición anterior de las amenities de la cadena.

Toallas enormes y mullidas nos reciben después de la ducha. Bañera ámplia y ducha con alcachofa ancha de efecto lluvia. Quizá le falte un poco de presión, aunque la temperatura es correcta.

Por la mañaana el desayuno resulta un tanto caótico. Más de 50 niñas espectaculares, aspirantes a azafata invaden las mesas y saquean las viandas típicas de un desayuno de este estilo.´El caos hace que las camareras vayan desbordades, que el exprimidor de zumos se encuentre atascado y que haya en el salón varios carros de limpieza que recogen los restos de las mesas que terminan.

En plena hora punta de salida, las 8 de la máñana, tan sólo una persona en recepción resulta penosamente escaso.

Calidad/precio: 6
Servicio: 5.5
Habitación: 7.5
Baño: 8.5
Estado de conservación: 9
Valoración general: 8

martes 6 de mayo de 2008

YH GIRALDA (SEVILLA)



YH GIRALDA (***)
Abades 30
41004 Sevilla
Telf: 954.228.324
Fax: 954.227.019

yhgiralda@yh-hoteles.com
www.yh-hoteles.com

Habitación: 15
Fecha de entrada: 06/05/2008
Tarifa: 71€ (Sólo alojamiento)

El dueño de la cadena Hilton decía que lo más importante de un hotel es "location, location, location and after location" (ubicación, ubicación, ubicación y después ubicación). Los dueños del YH Giralda lo siguieron al pie de la letra. Y tan al pié de la letra que el hotel se encuentra a menos de 100 metros de la Giralda, y a 20 metros de la calle Mateos Gago, a la entrada del Barrio de Santa Cruz. Pero lo siguieron tan al pié de la letra que no hay nada más.

Desde una estrecha calleja peatonal accedemos a la recepción, tan estrecha como la calle y tan lenta y pesada como de costumbre. DNI, parte de viajeros, hoja de entrada, cargo de seguridad en la Visa... Por fin nos dan la llave. Allí mismo accedemos a un pequeño patio de no más de 5 metros cuadrados en el que se abren las habitaciones y los dos pisos que dispone el hotel. Paredes granates y puertas de madera antigua y oscura con tiradores de hierro forjado negro. Tan oscuro es el patio que hasta cuesta atinar con la llave en la cerradura.

Una vez abierta la puerta hay que introducir una tarjeta en una destartalada ranura para que se encienda la luz. Hay que hacerlo rápido porque si no corremos el riesgo de caer encima de la cama. La puerta se abre hacia afuera porque la estancia no llega a los cinco metros cuadrados. Dos camas con un cabecero de forja, dos minimesillas de forja con lámparas de escasa luminaria y una televisión antiquísima y pequeñísima sobre una mesa pequeña y al lado una silla de madera de corte moderno como de salón de actos de colegio.

Las camas, cubiertas con colchas rojas son de 1,80 por 80. Yo pensaba que ya ni se fabricaban. No pueden ser más grandes porque no cabrían en la estancia. Todo el espacio que le falta al suelo, le sobra en altura. Más de seis metros hasta el techo, con las vigas de madera "vistas". Las sábanas son agradables y los equipos de descanso cómodos, pero tan pequeños que no conseguimos descansar bien. Para más inri: el AC que grita como un condenado no tiene la función de auto con lo que o te mueres de frío o te asas de calor en esta primavera veraniega que ofrece la vieja Hispalis; estar tan cerca de la recepción y con una habitación tan pequeña hace que se escuchen todas la conversaciones de la entrada, las llamadas de teléfono y hasta el pssss del matainsectos que el recepcionista dispara pasada la media noche.

La habitación tiene una pequeña ventana con portillos de madera y una puerta de balcón por el que se accede a un mini patio con una hiedra. La puerta del balcón no tiene ni foscurit, ni portillos, tan sólo un leve visillo por lo que la luz entra en cuanto llega la claridad de la mañana.

Las paredes blancas presentan restos de mosquitos -que abundan por todos los sitios- aplastados contra las mismas. Si no matamos 15 o 20 en una noche, no matamos ninguno.

El armario es una especie de estancia contigua cerrada con una puerta de critales y al que hay que acceder agachado. Un armario cajonero en su interior, y un recoveco en el que se amontonan sillas, maderas, bolsas, una estufa.

No hay minibar, ni mesa de trabajo. Tampoco hay espacio para nada más. Tampoco disponemos de enchufes libres, así que hay que desenchufar alguna de las lámparas de las mesillas. Hay wifi disponible, pero de pago: 12€ las 24h.

Debido a la estrechez del espacio avanzamos de lado por el pie de la cama hasta la puerta del baño. Alicatado blanco hasta media altura y luego paredes granates. Todo minusculo. Lavabo con espejo situado frente a la ducha. Inodoro encajonado entre la puerta de entrada y la pared de la ducha. Y por fin, la ducha lamentable. Como entre uno en ella de espaldas, así se tiene que quedar. Un espacio de cincuenta centímetros de ancho por cuarenta de profundo y una columna de hidromasaje. No hay espacio ni para estirar los brazos, ni hay bandeja para dejar el jabón. Como se caiga el bote de jabón al suelo es imposible agacharse. La temperatura es adecuada pero la falta de presión es desesperante.

Toallas justas en número pero demasiado frágiles y simples y sobre todo muy escasas de tamaño. Amenities bien presentadas pero que se reducen a jabón, gel, champú y set dental. Con la luz principal se enciende también el extractor de angustioso sonido. Menos mal que se puede apagar la principal y dejar tan sólo la que ilumina el espejo.

La salida por la mañana es igualmente lenta. Resulta sorprendente que primero nos cobran la estancia y luego nos enseñan la factura.

Calidad/precio: 3
Servicio: 3
Habitación: 2.5
Baño: 0
Estado de conservación: 3
Valoración general: 2.5

HOTEL ANDREA (DERIO - VIZCAYA)



Hotel Andrea (***)
Larrauri, 1C
Ed. Arteaga Centrum
48160 Derio (Vizcaya)
Telf: 944.544.238
Fax: 944.544.330

info@hotelandrea.com
www.hotelandrea.com

Habitación: 563
Fecha de entrada: 05/05/2008
Tarifa: 65€ (Sólo alojamiento)

Hace años que un grupo empresarial le compró al obispado vizcaino una parte de su antiguo seminario y trató de convertirlo en Hotel. El nombre lo tiene, sin duda, pero no ha dejado de ser un seminario. Todo desde la entrada nos exhibe el espartano espíritu jesuita, que sin duda fue una de las Legiones de la Iglesia.

La iluminación exterior del edificio, en su contemplación nocturna, con lluvia -muy habitual en el Parque Tecnológico de Zamudio- aumenta la grandilocuencia de aquellas piedras que han debido ver forjarse tantas vocaciones y que han visto tantas frustradas. Y los dueños del edificio debieron aprender de aquellos curas descarriados y no de los que agitan a sus fieles desde el púlpito, porque todo es lamentable.

Ascendemos más de 20 enormes escaleras hasta la puerta principal, todavía presidida por una imagen de la Inmaculada. Tras la puerta, un empresa de alquiler de coches, un portal de una ¿vivienda? y una tienda de recuerdos. Desde allí accedemos al hall de recepción donde encontramos un mostrador para el público y otro mostrador que debe ser para el personal. La imagen es aterradora. Luces frías, distantes, colores blancos y azulados pasados de moda. Ordenadores antiquísimos sobre el mostrador, a través de una puerta podemos ver la parte de atrás de la barra de la cafetería... La atención tras el mostrador es tan fría como distante y cansina: DNI, Tarjeta de Crédito, Datos de la Empresa...

Por un pasillo más desangelado todavía "adornado" con unas vitrinas donde venden desde llaveros a mecheros pasando por bolas de golf accedemos a los ascensores panorámicos. Imaginamos que de día la visión cambiará por que de noche es oscuridad y vistas a un antiguo frontón reconvertido en varias pistas de pádel. Hasta el valle de Txorierri ha llegado la moda.

La salida del ascensor aumenta nuestros desconsuelo. Enormes alturas en los pasillos y un hall distribuidor enorme con moqueta y telas rojas cubiertas por una viejísima alfombra que desentona por completo y que soporta una enorme y desnuda mesa. Calor sofocante y sensación de cerrado. Pasillos interminables en los mismos tonos rotos por el blanco frío de las puertas.

Tampoco encontramos consuelo al abrir la puerta después de introducir una de aquellas llaves perforadas de plástico gris. Una estancia inmensa, desnuda, vacía, con un espectacular olor a cerrado y falta de ventilación. Tan sólo una cama grande, una mesilla (claramente falta otra) en la que se pueden contar hasta 10 marcas de cigarros que acabaron quemándose allí, dos sillas una mesa de centro, un armario escritorio con el minibar y con una televisión. Moqueta azul oscura deshecha por completo en algunas zonas como la entrada al baño. Paredes azules claras con rodapiés blancos destrozados en algunos tramos. Golpes, roces y arañazos por doquier.

Todo el mobiliario da una terrible sensación de baratija del Ikea. Sobre el cabecero de la cama, en el centro encontramos un enchufe y distintos interruptores para apagar la luz. Ninguno de los enchufes de la habitación tienen el ancho suficiente para conectar el móvil o un portátil, tan sólo el que hay junto a la puerta, a unos dos metros y medio de la cama y tres o cuatro metros de la mesa de trabajo ¿quien tiene un cable tan largo?. Wifi de pago... no podía mejorar la cosa.

La cama es confortable. Las almohadas se han vestido con sábanas demasiado grandes pero estas son de tacto suave y confortable descanso. Lástima que entre luz por debajo de la puerta, que el foscurit de la ventana no termine de detener la luz exterior, que haya un permanente ruido a tubería...

La mesa de trabajo es excesivamente estrecha para trabajar y su iluminación patética. Junto a ella, y a la vista una terrible papelera recubierta por una bolsa de basura negra. ¿Nadie le dijo a la camarera que se podría poner debajo de la mesa?.

La entrada al baño tampoco ayuda. Enorme, con techos altísimos, sanitarios viejísimos, amenities escasísimas y de bajísima calidad (gel, gorro de baño, pastilla de jabón). La grifería de una extraña sensación de ser de plástico. No hay más que un enchufe junto a la puerta, terrible para el que se afeita con maquina eléctrica, y los visillos de ganchillo de las ventanas nos recuerdan a los conventos de monjas y sus trabajos de costurero. Las toallas son adecuadas en número pero escasas en calidad: viejas, finas, poco acogedoras...

La ducha resulta escasa de presión pero decente de temperatura. Una insulsa cortina blanca se cuelga de una barra terriblemente construida con trozos de tubo de plástico pegados con cinta aislante. En el baño no hay "bronca" para ahorrar agua. Imagino que porque en Bilbao sobra -el verde de los montes no es pintado- y porque cuando conmutas el grifo de la ducha para que salga por arriba y no por abajo, sale por los dos lados... ¡qué para algo estamos en Bilbao!.

La despedida, cuatro horas después mantiene el mismo trato distante y frío de la llegada, más pendiente de las primeras chicas que llegan a trabajar al hotel (camareras de piso, cocineras...) que de si hemos conseguido descansar algo. ¿Algo de minibar?. Ni siquiera "su taxi le está esperando"... Adiós.

Calidad/precio: 4
Servicio: 4
Habitación: 4
Baño: 3.5
Estado de conservación: 4
Valoración general: 4

lunes 28 de abril de 2008

NH EXPRESS LA FLORIDA (MADRID)



NH Express La Florida (***)
Proción 12
28023 La Florida (Madrid)
Telf: 913.728.893
Fax: 913.728.836

exlaflorida@nh-hotels.com
www.nh-hoteles.es

Habitación: 301
Fecha de entrada: 25/04/2008
Tarifa: 58€ (Sólo alojamiento)

O uno ha estudiado bien el recorrido antes de llegar a Madrid, o dispone de GPS o es incapaz de encontrar este hotel. Con tan sólo una minúscula señal -imposible de ver si es de noche- en la calle que entra al hotel el perderse está garantizado. A pocos metros de la N-VI, rodeado de edificios de oficinas y de las impresionantes mansiones de La Florida NH se desmarca aquí con un hotel que para nada pega en su entorno.

De construcción moderna con un agradable y descuidado jardín/parking la entrada resulta majestuosa: un enorme recibidor muy luminoso de día, abandonado a la oscuridad de la noche con unos enormes sofás que bien podrían haber sido la recepción. Esta está escondida en el pasillo de las escaleras. Un escueto mostrador lleno de pantallas y folletos que nos recibe con el lento y parsimonioso protocolo, tomando los datos una y otra vez... Ni NHWorld, ni haber visitado casi todos los hoteles de la cadena sirven para seguir teniendo que rellenar una ficha tras otra. En fin. El trámite podría haber sido más escueto, ya que la llave es de llavero y no hay que "fabricar" tarjeta alguna, pero tampoco mejora en exceso.

Unos minúsculos ascensores nos conducen al tercer piso. Salimos frente a una cristalera que da al jardín. Faltan indicaciones de hacia donde están las habitaciones, por lo que recorremos todo el pasillo en ambas direcciones hasta dar con la nuestra. Las escaleras, protegidas por una puerta de cristal son el almacén de carros de lavandería, dando una patética sensación de abandono.

Tras la puerta de la habitación encontramos un pequeño recibidor. En él, la puerta del baño. A continuación entramos en la estancia que hace las veces de cocina, salón-comedor y dormitorio. Suelos de madera, paredes marrón claro. Mobiliario algo antiguo que recuerda al Ikea. Cocina con dos fuegos, minifrigorífico, campana extractora, armarios con vajilla... Frente a ello, una mesa de centro y un sofá de dos plazas en color azul con miles de manchas de todos los colores y tipos gritando "¡limpiame!".

Esa zona del apartamento se separa de la zona de dormir con un biombo. El dormitorio se resume a una cama y una minimesilla en la que cabe el teléfono y dos lámparas de noche adheridas a la pared. La cama es antigua. Vieja. Gime por todos los sitios y de tanto cliente está hundida hacia el centro. Las sábanas son sumamente ásperas. En definitiva, el descanso resulta complicado. Si a la cama le añadimos que el AC no funciona bien (sonoro e incapaz de ofrecer la temperatura que se le pide), que la persiana no baja del todo (quedando toda ella a rendijas), que las cortinas, anticuadas y medio arrancadas, no terminan de cerrar del todo y que la insonorización deja bastante que desear, tenemos una mala noche en una mala posada.

La iluminación de la habitación resulta pobre y fría con dos focos situados en el techo más las lamparas de la cama. A los pies de la cama un destartalado armario, imposible de cerrar, y un largo escritorio en el que poder trabajar (sin enchufes accesibles, y con el wifi de pago) a un lado de la vieja televisión, cuyo mando a distancia ha debido ser "asaltado" varias veces, y han optado por atornillar burdamente la tapa de las pilas.

El baño en su momento debió ser deslumbrante. Hoy está viejo y sobre todo destartalado. Vestido con suficientes y agradables toallas pero escaso de amenities (jabón, gel, champú y peine). Todo él es un cúmulo de recuerdos del paso del tiempo y dejadez del servicio de mantenimiento: el techo rajado de lado a lado; el plástico que cubre el extractor está asquerosamente amarillento; la tapa del bidet arrancada; el portarollos cortado por la mitad; el suelo, de tan viejo está irremediablemente sucio; aunque la temperatura del agua es buena, tanto caudal como presión dejan muchísimo que desear; la grifería está roñosa del paso del tiempo y la goma que protege la mampara de la bañera está medio podrida.

La despedida resulta tan insulsa y sosa como la acogida, pero con el mostrador lleno de bolsas con los periódicos que ofrece el hotel a sus huéspedes.

Calidad/precio: 5.5
Servicio: 4.5
Habitación: 4.5
Baño: 3.5
Estado de conservación: 4.5
Valoración general: 4