viernes, 6 de marzo de 2009

HOTEL DEL VAL (ANDUJAR - JAEN)



Hotel Del Val (***)
Avda. Blas Infante 29
23740 Andújar (Jaén)
Telf: 953.500.950
Fax: 953.506.606

hdelval@ofijaen.com
www.hoteldelval.es

Habitación: 118
Fecha de llegada: 04/03/09
Tarifa: 50 € (Sólo alojamiento)

A dos rotondas de la Nacional IV (ahora A4) y en la periferia de Andújar encontramos este hotel frecuentado por brigadas de montadores y operarios, comerciales y cazadores. No en vano en una de sus mesas tuvo lugar la controvertida cena del Ministro Bermejo y del Juez Garzón. Un edificio semicircular, vetusto y antiguo ha sido ampliado con un anexo alargado en tonos asalmonados (por dentro y por fuera) sin demasiada y con un terrorífico pavimento que hace las veces de parking entre socavones, charcos y barro.

Tras la puerta, una amplísima, fría y desangelada recepción. Un larguísimo mostrador absolutamente limpio de cosas, ni un folleto, ni siquiera una pantalla de ordenador nos recibe entre una luz triste y poco agradable. Detrás del mostrador, un empleado con el abrigo puesto, poca simpatía, algo de voluntad y menos conocimiento nos pide el DNI que fotocopia y nos entrega la llave de la habitación. Apenas sabe decirnos que el Wifi es de pago, y que la cafetería abre a las 7.

Antes de llegar al pasillo de las habitaciones pasamos junto a una zona de Business Corner con varios equipos a disposición de los clientes. Por un pasillo de moqueta rojiza y paredes color rosa oscuro escasamente iluminados y decorados con molduras y cuadros de temática cazadora, accedemos a la habitación. Las puertas de los offices despiden un fuerte olor a lejía.

La puerta, de madera oscura se abre con una llave normal y se cierra dando una sensación de extraña fragilidad. No hay pestillo ni cerrojo. Junto a la puerta un led verde nos indica donde hay que poner la tarjeta del llavero para que se active la luz. Un corto pasillo con la puerta del baño a la derecha y los interruptores del automático a la izquierda (uno de ellos arrancado). Suelo de mármol gélido para los pies descalzo y sin una alfombra sobre la que apoyarse. Paredes en colores amarillentos pálidos. Un enorme armario de grandes puertas de espejo (una de ellas roza en el suelo) presenta su interior destartalado, con perchas de plástico, madera....

Un enorme cabecero de madera recorre toda la pared. Sobre él un feo cuadro figurativo. Dos mesillas muy separadas de la cama, ancha para ser individual, estrecha para ser doble, y sobre todo: corta. No hay enchufes cerca de las mesillas y los interruptores de la luz quedan misteriosamente en el centro de la cama detrás del almohadón. Imagino que en su momento habría dos camas con una mesilla en el centro.

A los pies de la cama, junto al armario un maletero con escritorio y una televisión de plasma con un led azul que ilumina toda la habitación al apagar las luces, y con una penosa calidad de imagen (esto es culpa de la antena, no de la tele). Bajo ella un minibar vacío. El escritorio resulta confortable, pero el enchufe de corriente eléctrica -el único de la habitación- queda detrás de la mesa, por lo que hay que moverla para que podamos enchufar portátil o móvil. Junto al escritorio, la ventana, protegida por visillos y persianas que cierran por la noche el paso de la luz que proviene del jardín.

La cama es cómoda, a pesar de que el colchón sea demasiado rígido, pero nuevo y la almohada demasiado blanda. Las sábanas son correctas aunque toda ella se viste con una colcha color burdeos que mirada en detalle resulta sucia. La insonorización hacia fuera es óptima, hacia dentro deja algo que desear y se escuchan las conversaciones de las habitaciones contiguas. Menos mal que los clientes son respetuosos con el descanso del resto. El AC ejecuta perfectamente su misión calefactora, pero en sólo en la posición de máxima potencia, y también por tanto de máximo ruido.

El baño es muy amplio. Luminoso. Suelo de mármol frío. Inodoro, lavabo de cristal con un enorme espejo y una amplísima ducha con una mampara de cristal y puerta. El set de amenities es muy amplio. La calidad es más bien cortita pero sorprende que cada cosa sea de una marca distinta sin una homogeneidad en la imagen.

Al grifo del lavabo le sobra presión y le falta caudal. La ducha equipada con una magnífica alcachofa podría tener algo más de caudal, pero el que hay no está mal. Junto a la ducha, un dosificador de jabón-gel-champú de corta calidad. La lencería denota el paso de los lavados, y su limpieza no es impecable. El tamaño de las toallas no es para tirar cohetes.

Por la mañana, un olor a tostada quemada invade todos los pasillos. En la recepción no nos preguntan por el minibar, pero tampoco por nada más. No podemos pedir mucho por 50€.

Un hotel para una etapa en el camino o para pasar una noche por motivos laborales pero sin más pretensiones.

Calidad/precio: 6.5
Servicio: 4
Habitación: 6
Baño: 7.5
Estado conservación: 6.5
Valoración General: 6

2 comentarios:

Blumm dijo...

A Jaén le ha tenido que tocar...
Bueno, esperemos que cuando visites la capital cambie tu perspectiva.
Saludos.

Rocio dijo...

Soy una persona que le interesa mucho el turismo y por eso disfruto de ir a varios lugares. Constantemente estoy buscando nuevos hoteles para hospedarme. En el país, hace poco que estuve en un alojamiento san
rafael
y me gusto mucho