viernes, 24 de abril de 2009

HOTEL ALCARRIA (GUADALAJARA)


Hotel Alcarria (***)
C/ Toledo, 39
19002 Guadalajara
Telf: 949.253.300
Fax: 949.253.407

info@hotel-alcarria.com
www.hotel-alcarria.com

Habitación: 106
Fecha de llegada: 22/04/09
Tarifa: 56€ (Sólo Alojamiento)

Al pie de la misma Nacional II, junto a los nuevos centros comerciales y en la entrada de la ciudad, un feo edificio de tres plantas de ladrillo caravista ha sido gestionado en poco tiempo por Green, Partner y ahora parece que de forma independiente, aunque mantiene logos y enseñas de ambas banderas.

Delante de la puerta una estrecha zona de aparcamiento nos deja ver ya el tipo de hotel en el que nos encontramos cuando toda ella aparece repleta de furgonetas. Junto a la entrada, las sospechas se confirman al ver una enorme máquina de vending de refrescos.

Tras la puerta la recepción ocupa un espacio suficiente. Todo resulta algo caduco desde el principio. A la izquierda el mostrador de recepción. Frente a él unos sofás bastante trasnochados y enfrente un pequeño Business Corner con un ordenador y un par de mesas de despacho donde un tipo habla por teléfono aunque podrían escucharle sin este, y eso que pasa la media noche. En el mostrador el trato se aleja de formalismos. Muy educado, rápido y correcto. Atento a nuestras demandas y a nuestro viaje. Nos entrega un enorme llavero de Green Hoteles y un pequeño mando a distancia de televisión.

A la derecha de la recepción queda un destartalado ascensor de puerta de apertura manual. Pequeño, viejo y sucio. Al salir de él, las baldosas cerámicas de los pasillos y las puertas de madera brillante con pomos redondeados nos siguen ratificando lo peor. Tras la puerta, que se cierra de forma frágil, casi encontramos a Paco Martínez Soria. Suelo de parquet de pequeñas lamas, muy muy desgastado, arañado y descuidado. Paredes de gotelé crudo con algunas humedades. Una cama grande con una colcha verde en la que no cabe una mancha más, encuadrada en un cabecero de madera con dos mesillas llenas de quemazos de cigarros y un teléfono negro de principios de los años 90.

El mobiliario se completa con un maletero de madera, junto a un escritorio que soporta una pequeña televisión que pide a gritos su renovación. La silla tiene dos agujeros en el asiento producidos por quemaduras de cigarros. Las cortinas color salmón también necesitan una lavandería urgente. Los interruptores andan desajustados y viejos, y la luz resulta fría. Un armario empotrado con variadas perchas de escasa calidad completa el conjunto.

Una ventana junto a la puerta con vistas a un tejado lateral, y otra en el dormitorio con vistas a la puerta principal aparecen cubiertas por un foscurit incapaz de frenar la luz exterior. Pero da igual, porque sobre la puerta hay una enorme luz de emergencia que llena de claridad toda la habitación, por si no fuera suficiente la que se cuela del pasillo por debajo de la puerta.

La cama es confortable. El colchón cómodo, y bajo la sucia colcha la lencería aparece correcta. La sábana bajera clarea hasta el extremo y necesita hace tiempo un cambio. No nos consta que el aire acondicionado funcionara, al menos no accionando los mandos del display, pero la temperatura era agradable. Faltan enchufes cerca de la mesilla, pero no en el escritorio donde además el wifi es gratuito y sorprendentemente veloz.

Con todo este panorama, el baño no podía desentonar. Un fluorescente sobre el espejo del lavabo es toda la fría iluminación de que se dispone. Baldosas blancas, sanitarios trasnochados y algo de suciedad. Dos repisas de cristal acogen dos vasos. uno de ellos está sucio tiene pelos en su interior. Al tratar de cogerlo aparece adherido al cristal... ¿cuanto llevará allí?. El techo está completamente desconchado y con restos de humedades marrón por todo él.

El grifo del lavabo tiene uno de esos difusores efecto ducha que hace que si no prestamos atención se nos moje toda la ropa con lo que salpica. Las amenities se reducen a dos sobres de gel y de champú de escasa calidad. Las toallas son pequeñas, viejas hasta decir basta, ásperas como ninguna y que además, aunque fueron lavadas, no han sido planchadas. Menos mal que al menos, la ducha, cerrada con una cortina blanca que está limpia, dispone de la presión adecuada.

Por la mañana en recepción, muestran más interés por acabar de leer el periódico que por nuestra salida. Al menos no preguntan por el minibar, que no hay.

Calidad/precio: 3.5
Servicio: 5.5
Habitación: 3
Baño: 3
Estado conservación: 3
Valoración General: 3.5

3 comentarios:

granargaceño dijo...

Me gusta tu blog, lo veo bastante útil e interesante. De vez en cuando mi novia y yo hacemos alguna escapada y con tu blog podremos investigar si hay algún hotel interesante en el lugar a donde vamos. Si quieres puedes echar un vistazo al mío.
Un saludo.

Carlos Andreu dijo...

Hola amigo gracias por tu visita y tu comentario. Espero que os pueda ayudar en vuestras escapadas de fin de semana.
Voy a visitar tu blog, faltaría más.
Un abrazo fortísimo!.

Francisco Miranda dijo...

¿Se puede saber cómo has ido a parar a un sito así?