domingo 16 de noviembre de 2008

AC VICTORIA SUITES (BARCELONA)



AC VICTORIA SUITES (****)
Av. Pedralbes, 16
08034 Barcelona
Telf: 932.069.900
Fax: 932.805.267

acvictoriasuites@ac-hotels.com
www.ac-hotels.com

Habitación: 1102
Fecha de entrada: 14/11/08
Tarifa: 120€/noche (Alojamiento y desayuno)

En Pedralbes, una de las zonas más exclusivas de Barcelona, y en un antiguo edificio de viviendas, Antonio Catalán abre uno de sus buques insignia en la ciudad Condal. Aunque el exterior resulta ciertamente impactante con una zona para carga y descarga de vehículos sobre un coqueto tejadillo, una vez traspasada la puerta de entrada vemos que aquello no es lo que parecía.

Suelos de madera en una pequeñísima recepción atendida por un personal poco educado y menos elegante que se toma su tiempo para recoger los datos (no están en el ordenador?) y para el que somos menos importantes que una compañera que ha terminado el turno de trabajo y sale por la puerta. Recogida la llave un frío ascensor nos conduce hasta la última planta.

Al llegar a ella encontramos un pasillo oscuro, con iluminación puntual a la altura del suelo, donde contrasta la tupida moqueta marrón con las paredes color arcilla y las puertas blancas. Tras la puerta de la habitación el espacio se antoja muchísimo más pequeño de aquella prometida en la web suite de 45m2. Apenas 15. Directamente entramos en el dormitorio. A la izquierda la entrada del baño y un enorme escritorio totalmente ocupado por una cafetera Nespresso (con sólo una dosis de café, y dos tazas), una cadena de sonido con un CD de música especialmente grabado para el hotel, una televisión de plasma y varias revistas y folletos de la cadena.

Al final, una pared convertida en enorme cristalera que da a una coqueta terraza con madera y hiedra para evitar las miradas indiscretas, pero que podría haberse decorado con mejor estilo y clase. La enorme cristalera se cierra con unos estores descendentes de forma electrónica y con otros que pueden correrse desde la habitación.

Sobre la moqueta marrón, muy tupida y el color arcilla de las paredes destaca la cama, blanca impoluta, con un suavísimo nórdico y enormes y abundantes almohadas. Las mesillas son dos agujeros empotrados en la pared en los que se presentan varios interruptores y un enchufe. Sobre la cama, unos enormes flexos como de arquitecto para la iluminación nocturna. La lencería es suave y agradable, pero la luz de emergencia situada sobre la puerta que no se apaga, molesta durante la noche. El silencio se ve roto por un permanente ruido como de agua que corre por la terraza (y no hay nada) y por el zumbido del aire acondicionado, que cumple perfectamente su misión, pero de forma muy sonora.

Un armario ropero enorme y bien compartimentado, de desvencijadas puertas correderas que se ilumina al abrirse nos permite dejar el equipaje. Junto a él, un maletero para la maleta.

El minibar es gratuito: Coca cola, zumos, aguas y cervezas. Pero cobra el wifi. Sobre el escritorio no hay enchufes para el portátil.

El baño es muy ámplio de espacio. Largo pero estrecho. Una larguísima encimera de color arcilla con una pila de cerámica blanca con un grifo curioso colocados bajo un igualmente largo espejo. Sobre la encimera que presenta demasiadas manchas fruto del paso del tiempo, se presentan sin demasiada gracia las amenities. Todo cumple el estandar de la cadena, y el set es contundentemente amplio pero los champús y geles se han sustituido por otros de "efecto spa marino".

A un lado de la encimera, el inodoro y el bidet, y al otro una enorme bañera con una ventana a la terraza, felizmente cubierta por un vinilo para evitar las miradas del exterior. El borde de la bañera es demasiado ancho, y puede resultar complicado el acceso a las personas que tengan alguna difícultad para moverse, o mayor edad... El caudal es correcto, así como la presión y la temperatura en todos los grifos. Las toallas ámplias y esponjosas contrastan con el viejete albornoz de talla mini que se ofrece con aquella advertencia que te llama cariñosamente ladrón.

Por la mañana un cortito buffet de desayuno servido en unas incómodas mesas y sillas y escasamente atendido. Menos mal que el café Nespresso, lo salva. En el recepción para el adiós, ni tan siquiera hay presencia. Esperamos, esperamos, llega el taxi y nos vamos (habíamos hecho un pago "in advance"). Ni adiós.

Calidad/precio: 6
Servicio: 4
Habitación: 5.5
Baño: 7
Estado de Conservación: 5.5
Valoración General: 6.5

2 comentarios:

Toni dijo...

Asombroso lo de la recepción. ¿Y sí no hubieras pagado?. Bueno, seguro que hubieran estado.

Francisco Miranda dijo...

La tarifa parece baja para tratarse de Barcelona y con desayuno...