martes, 6 de mayo de 2008

YH GIRALDA (SEVILLA)



YH GIRALDA (***)
Abades 30
41004 Sevilla
Telf: 954.228.324
Fax: 954.227.019

yhgiralda@yh-hoteles.com
www.yh-hoteles.com

Habitación: 15
Fecha de entrada: 06/05/2008
Tarifa: 71€ (Sólo alojamiento)

El dueño de la cadena Hilton decía que lo más importante de un hotel es "location, location, location and after location" (ubicación, ubicación, ubicación y después ubicación). Los dueños del YH Giralda lo siguieron al pie de la letra. Y tan al pié de la letra que el hotel se encuentra a menos de 100 metros de la Giralda, y a 20 metros de la calle Mateos Gago, a la entrada del Barrio de Santa Cruz. Pero lo siguieron tan al pié de la letra que no hay nada más.

Desde una estrecha calleja peatonal accedemos a la recepción, tan estrecha como la calle y tan lenta y pesada como de costumbre. DNI, parte de viajeros, hoja de entrada, cargo de seguridad en la Visa... Por fin nos dan la llave. Allí mismo accedemos a un pequeño patio de no más de 5 metros cuadrados en el que se abren las habitaciones y los dos pisos que dispone el hotel. Paredes granates y puertas de madera antigua y oscura con tiradores de hierro forjado negro. Tan oscuro es el patio que hasta cuesta atinar con la llave en la cerradura.

Una vez abierta la puerta hay que introducir una tarjeta en una destartalada ranura para que se encienda la luz. Hay que hacerlo rápido porque si no corremos el riesgo de caer encima de la cama. La puerta se abre hacia afuera porque la estancia no llega a los cinco metros cuadrados. Dos camas con un cabecero de forja, dos minimesillas de forja con lámparas de escasa luminaria y una televisión antiquísima y pequeñísima sobre una mesa pequeña y al lado una silla de madera de corte moderno como de salón de actos de colegio.

Las camas, cubiertas con colchas rojas son de 1,80 por 80. Yo pensaba que ya ni se fabricaban. No pueden ser más grandes porque no cabrían en la estancia. Todo el espacio que le falta al suelo, le sobra en altura. Más de seis metros hasta el techo, con las vigas de madera "vistas". Las sábanas son agradables y los equipos de descanso cómodos, pero tan pequeños que no conseguimos descansar bien. Para más inri: el AC que grita como un condenado no tiene la función de auto con lo que o te mueres de frío o te asas de calor en esta primavera veraniega que ofrece la vieja Hispalis; estar tan cerca de la recepción y con una habitación tan pequeña hace que se escuchen todas la conversaciones de la entrada, las llamadas de teléfono y hasta el pssss del matainsectos que el recepcionista dispara pasada la media noche.

La habitación tiene una pequeña ventana con portillos de madera y una puerta de balcón por el que se accede a un mini patio con una hiedra. La puerta del balcón no tiene ni foscurit, ni portillos, tan sólo un leve visillo por lo que la luz entra en cuanto llega la claridad de la mañana.

Las paredes blancas presentan restos de mosquitos -que abundan por todos los sitios- aplastados contra las mismas. Si no matamos 15 o 20 en una noche, no matamos ninguno.

El armario es una especie de estancia contigua cerrada con una puerta de critales y al que hay que acceder agachado. Un armario cajonero en su interior, y un recoveco en el que se amontonan sillas, maderas, bolsas, una estufa.

No hay minibar, ni mesa de trabajo. Tampoco hay espacio para nada más. Tampoco disponemos de enchufes libres, así que hay que desenchufar alguna de las lámparas de las mesillas. Hay wifi disponible, pero de pago: 12€ las 24h.

Debido a la estrechez del espacio avanzamos de lado por el pie de la cama hasta la puerta del baño. Alicatado blanco hasta media altura y luego paredes granates. Todo minusculo. Lavabo con espejo situado frente a la ducha. Inodoro encajonado entre la puerta de entrada y la pared de la ducha. Y por fin, la ducha lamentable. Como entre uno en ella de espaldas, así se tiene que quedar. Un espacio de cincuenta centímetros de ancho por cuarenta de profundo y una columna de hidromasaje. No hay espacio ni para estirar los brazos, ni hay bandeja para dejar el jabón. Como se caiga el bote de jabón al suelo es imposible agacharse. La temperatura es adecuada pero la falta de presión es desesperante.

Toallas justas en número pero demasiado frágiles y simples y sobre todo muy escasas de tamaño. Amenities bien presentadas pero que se reducen a jabón, gel, champú y set dental. Con la luz principal se enciende también el extractor de angustioso sonido. Menos mal que se puede apagar la principal y dejar tan sólo la que ilumina el espejo.

La salida por la mañana es igualmente lenta. Resulta sorprendente que primero nos cobran la estancia y luego nos enseñan la factura.

Calidad/precio: 3
Servicio: 3
Habitación: 2.5
Baño: 0
Estado de conservación: 3
Valoración general: 2.5

4 comentarios:

Francisco Miranda dijo...

La verdad es que me sorprende que con dormitorios de esas dimensiones pueda ostentar las tres estrellas. Ya sabes que la localización céntrica suele ofrecer inconvenientes.

Carlos Andreu dijo...

Me consta que el criterio de las Estrellas es tan absurdo como la anchura de los pasillos, la superficie de la habitación (incluyendo armarios, terrazas...), o si el hotel dispone de teléfono público y cartelería de emergencias. Espero que el nuevo ministro del ramo acabe con semejante majadería, aunque me temo que el sector en pleno se les tiraría encima. Imaginas que las estrellas se pusieran por la insonorización, por la agilidad en recepción, por el confort, por el mantenimiento...?

Jeff dijo...

El hotel tiene categoria oficial de 2 estrellas.

Carlos Andreu dijo...

Tiene usted razón. Son 2 Estrellas. En mis notas tenía apuntadas 3 por algún error, pero he pasado por la puerta y aunque no he visto la placa de las estrellas, en la Asociación de Hoteles de Sevilla aparece como de dos estrellas.